¿Sabe que requisitos le pedira su banco antes de concederle un prestamo?
Comprar una casa, cambiar de coche o estudiar un master son tres casos muy habituales por los que usted necesite pedir un prestamo. Dependiendo de la finalidad, tendrá que decidir entre un crédito hipotecario y uno al consumo. Las principales diferencias se centrarán en el plazo y el tipo de interés.
Si optamos por un crédito nuevo tenemos que ser conscientes que con la crisis financiera se acabaron las hipotecas del 100%, por lo que el banco o caja sólo nos querrá financiar el 80%. Es decir, si la vivienda cuesta 200.000 sólo podremos pedir un prestamo por 160.000 euros, siempre que coincida tasación con el valor de compra.
En este sentido, la entidad le pedirá que tenga en su cuenta corriente el 20% restante, en este caso, 40.000 euros más los gastos que se derivan en la compra de un piso (impuestos, escrituras, notario, tasación y provisión de fondos) que ronda el 10% del valor total de escritura. En total son 20.000 euros.
Cuando vaya a una entidad financiera deberá llevar un recibo de la nómina, el contrato laboral, los recibos de otros posibles créditos que tenga, la declaración de la renta del año anterior, así como el estado de su cuenta, y de los movimientos de los últimos seis meses.
Una vez que haya presentado toda esta documentación, se envía al departamento de revisión de riesgos, quien tiene la última palabra acerca de la viabilidad de la hipoteca.
Créditos al consumo
Los créditos al consumo o créditos personales son utilizados para la compra de un coche o para ampliar estudios o reformar la casa.
Para lograr un prestamo de estas características los requisitos son algo menores. Por ejemplo, debe justificar ingresos periódicos a través de una nómina o contar con avalistas o propiedades. Además, deberá presentar el contrato laboral.
Al igual que para conceder un prestamos hipotecario, el cliente demostrará que es solvente y que tiene capacidad de ahorro; por eso, pueden también pedirle un informe de los últimos movimientos.
La principal diferencia es que el plazo es más corto, hasta 5 ó 7 años dependiendo la entidad y el tipo de interés será casi abusivo si lo comparamos con los hipotecarios. Así, el TAE puede rozar el 8% o llegar a al 10% y superarlo.
Fuente: Finanzas.com
